Siete poemas de Angeles Cuellas


Si pudiera decir el dolor 
en gramos
soy 
el ancla cayendo del barco 
al océano de hielo

en trayecto
soy 
la distancia crónica
entre la luna y mis piernas

en tiempo 
lo que sucede 
entre el resplandor del rayo
y su ruido

*

Tendí la ropa 
que me dieron en el hospital 

una por una
al sol
quería tardar el mayor tiempo posible 

el resto del mundo estaba quieto
pero esperándome

tardé 
tardé mucho 
olí una por una las prendas 

hasta que no quedara
un solo rastro
de esa mezcla rara entre alcohol etílico y muerte

*

Ella no quiere nada
le pasan cosas
cuando la toco 
cuando me arrimo

tengo que encontrar otra manera 
estoy un poco cansada 
no quiere que le hable 

a ver si hay otra posibilidad
no sé
ver qué se puede hacer

son muchos años
y no la puedo tocar 

la abuela me dijo 
que viene de antes 
eso de que ella
no se deja nada 

*

Su infancia había quedado
no sé cuando
en un táper de calle san luis 
entre glitters ponys ropitas
un par de Barbies rengas
un salvavidas de cisne

desarmó con furia
el tono agudo de su voz

en silencio fue dejando de creer 
en su propia inocencia
y la del mundo 

vació la habitación 
tiró con desprecio
limpió el color rosa
sin dejar rastro 
como si no pasara nada 

*

Me vi sentada 
seria
diciéndole 

la muerte ya nos ganó 
tenemos una sola oportunidad de vivir 
no hay vida después de la muerte 
y si la hubiera a quién le importa
hablás, y hablás de echar raíces 
y estás clavado en ese sillón hace meses 
echando raíces donde no hay tierra no hay agua
no hay vida ahí
ese sillón te está matando 

quién era yo para decirle eso
quién carajo era yo
el cáncer no es culpa de nadie 
no es culpa de nadie 

quien carajo era yo para pedirle que viva

*

No es dislexia 
tengo un manuel de mi afasia empezado

vejiga y vesícula van juntas
nunca me sale decirle 
a los paraguas del sol 
como en verdad se llaman
cenicero y encendedor son lo mismo 
ventana y persiana también

*

Una espera que no pide
puede convertirse en un silencio
agobiante
quien solo espera en el silencio 
quiere que las piedras lloren


Mariangeles Cuellas (1983, Rufino)

Creció en Rufino. A los 18 años fue a estudiar a Rosario, desde entonces vive en esa ciudad. Es psicoanalista, madre, ama de casa, miembro del Centro de Lecturas: Debate y Transmisión, integrante del Grupo Savoy, Secretaria General del Colegio de Psicólogas y Psicólogos de la Provincia de Santa Fe – 2ª Circunscripción, Rosario.