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El pequeño Wilson, por Guillermo Fernández

Después del episodio de la casa de la calle Ugarte, en la ciudad de Lobos, el menor de los Zárate pasó a ser noticia una vez más. Nunca pudo desenredarse de la sospecha. La historia venía de mucho tiempo antes. Los Zárate se ocupaban del almacén y de despachar bebidas. Sara y Santino, los padres…
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Siete poemas de Angeles Cuellas

Si pudiera decir el dolor en gramossoy el ancla cayendo del barco al océano de hielo en trayectosoy la distancia crónicaentre la luna y mis piernas en tiempo lo que sucede entre el resplandor del rayoy su ruido * Tendí la ropa que me dieron en el hospital una por unaal solquería tardar el mayor tiempo posible el resto del mundo estaba…
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Oscuridá, por Ana Giovenco

«El tiempo es una paciencialargamente presentiday elástica»Mario Trejo Cuando llegué acá el patrón me preguntó el nombre, después nunca más me habló. ¿Sabe usté lo que fue llegar acá? Me dieron las botas vea, el uniforme, todo a pagar porque no tenía en ese entonces y acá se necesita por las normas. Pero vea el…
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Un visitador, por Lila Gianelloni

Mi abuela dijo que faltaba poco para llegar al hotel. Yo me puse contenta y me acosté en el asiento. Entonces mi abuelo me preguntó si había hecho toda la tarea de vacaciones. Le dije que sí, pero no la había terminado porque cuando empecé a marcar con rojo los números impares, vino el visitador.…
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El día de la paloma, por Juan José Becerra

Escuché los gritos de los chicos y grité: “¡¿Qué pasó?! ¡Por Dios! ¡¿Qué pasó?!”, como una manera de decir que estaba atento al llamado y en camino hacia los hechos. La gata trataba de matar a una paloma en el living bajo una nube de plumas blancas y grises. De un nervio le colgaba un…
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Carlitos, por Mariano Terdjman

Yo tuve la corazonada, en verdad una punzada en el pecho, que me hizo doblarme. Salía de mi clase, miré el cielo y después el suelo y después pensé que iba a morirme ahí mismo delante de los alumnos y después supe que alguien más había muerto. Enseguida llamé a Flora y le pregunté por…
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La indiferencia de los peces, por Mariano Bello

“Entonces Joyce le dijo a Jung que su hija escribía lo mismo que él,y Jung le contestó: ‘Pero allí donde usted nada, ella se ahoga’.”Ricardo Piglia. Formas Breves. Mientras intento no hundirme, casi inmóvil a pesar del esfuerzo, veo a los otros desplazarse con gracia, veloces, dejando una fina estela de espuma tras de sí. Ellos hacen…
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Perdónanos nuestras deudas, por Guillermo Fernández

La calle Rojas, llena de negocios con cacharros colgando de las vidrieras, le parecía una zona extraña, irreconocible. Recordó la llamada, esa voz firme de mujer, que lo obligaba a llegar a la esquina de Rivadavia. Encontrá al pibe en la puerta de la casa de electricidad, dijo. No te olvides de lo que tenés…

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